JOHN J POLO
Viaje al pasado de nuestros pueblos: El Diccionario Madoz al alcance de todos
¿Alguna vez te has preguntado cómo era la vida en Vinarós hace casi dos siglos? ¿sus calles, qué cultivos mantenían su economía o cómo se defendían sus habitantes en tiempos de guerra? A menudo, la historia escrita se queda encerrada en archivos polvorientos o en densos volúmenes académicos de difícil acceso. Por eso, me he propuesto rescatar una joya bibliográfica fundamental y adaptarla para que esté, al alcance de todos los vinarocenses. Nos sumergiremos de lleno en las páginas de una obra colosal: el diccionario de Pascual Madoz.
Para entender el valor de los textos que vais a leer a continuación, es imprescindible conocer al hombre que estuvo detrás de esta hazaña. Pascual Madoz (1806-1870) fue un destacado político liberal, jurista y economista español que llegó a ser ministro de Hacienda y gobernador de Madrid. Sin embargo, su nombre quedó grabado en la historia gracias a un proyecto titánico que le llevó más de quince años de trabajo: el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, publicado entre 1845 y 1850.
Esta obra, compuesta por 16 volúmenes, no la escribió Madoz en la soledad de su despacho. Para lograr una precisión asombrosa, coordinó a una red de más de mil colaboradores en toda España (corresponsales, secretarios de ayuntamiento, médicos y párrocos) que recogieron datos a pie de campo. El resultado fue una radiografía perfecta de la España de mediados del siglo XIX. El "Madoz" nos detalla desde el número de casas y la calidad del agua de cada localidad, hasta el tipo de delincuencia común, el sueldo de los maestros, la actividad de sus puertos o las secuelas de las Guerras Carlistas.
El problema es que asomarse hoy a esta obra puede ser todo un reto. Los textos originales están plagados de tipografías antiguas, abreviaturas constantes y términos estadísticos que ya no utilizamos (como contar la población en "almas" o las distancias en "leguas").
Con el firme propósito de democratizar nuestra historia local y hacerla accesible para cualquier lector curioso, he preparado una transcripción completamente limpia, modernizada y adaptada del documento original. Sin perder ni un ápice de su esencia pero eliminando las barreras del lenguaje del siglo XIX, os invito a descubrir la crónica viva de nuestra tierra tal y como la vieron nuestros antepasados. ¡Bienvenidos a este viaje en el tiempo!
Pascual Madoz e Ibáñez (Pamplona, 17 de mayo de 1806-Génova, 11 de diciembre de 1870) autor de : Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar.
Vinaroz: villa con ayuntamiento, aduana de cuarta clase, administración subalterna de rentas y loterías, cabecera del partido judicial y distrito marítimo de su nombre, en la provincia civil de Castellón de la Plana (once y media leguas), tercio naval, provincia y partido marítimo, audiencia territorial y capitanía general de Valencia (veintidós), departamento de Cartagena y diócesis de Tortosa (seis).
Situación y Clima. Situada en un llano, en la costa del Mediterráneo; le combaten comúnmente los vientos del sur y este, y algunas veces los del norte, causando perjuicios a las plantaciones y sembrados: el clima es sumamente sano y benigno, y su cielo alegre y despejado: las enfermedades comunes son las estacionales, predominando algunos años las fiebres inflamatorias.
Interior de la población y sus afueras. Esta villa se halla fortificada con buena muralla, foso y siete torreones o fuertes: durante la última guerra civil estuvo guarnecida la iglesia, la torre campanario, y otra torre aislada que hay en la marina, con más de treinta piezas de artillería; forman la población dos mil ciento treinta y tres casas, por lo general de tres pisos, cómodas y ventiladas, con hermosas azoteas o miradores; excepto algunas de los barrios de labradores y otras en la marina, que solo tienen dos pisos y a veces solo el bajo: las casas grandes pertenecientes a personas nobles o fuertes hacendados, tienen espaciosos huertos o jardines de recreo, entre las cuales se cuenta la llamada Palacio, situada en la calle del Socorro, en cuya puerta se conservó hasta hace poco tiempo la argolla y cadenas, como signo de haberse hospedado en ella alguna persona real. Las plazas principales son la de la Constitución o de San Antonio, y la de San Agustín, donde se hace el mercado diario; las calles más notables son la citada del Socorro, en que se celebra el mercado semanal; la Mayor y la de Valencia o San Francisco, que es la más recta, ancha y dilatada, y sería la mejor si no la afease la desigualdad de sus edificios. El alumbrado se hace por medio de grandes y hermosos reverberos, de modo que en este ramo de policía urbana, nada tiene que envidiar la población a otra de más categoría.
Edificios públicos. La casa consistorial es espaciosa y bastante capaz para su objeto, con buena distribución y comodidad para todas sus oficinas; en su gran salón de sesiones se hallan inscritos los nombres de los hijos de esta villa, que perecieron en los campos de Alcanar en defensa de la libertad en la última guerra civil. El teatro situado en la plaza de la Constitución, fue construido por el ayuntamiento en mil ochocientos cuarenta y uno; tiene dos pisos con seis palcos cada uno, y el de la presidencia; una galería corrida, cien lunetas primeras, otras segundas, tertulia y cazuela, y es capaz de quinientas personas: el escenario y telón de boca son hermosos; sus decoraciones bellas y muy bueno el alumbrado. La población no puede sostenerlo abierto; así es, que solo en la temporada de invierno se dan funciones dramáticas por los aficionados, en unión de algunas actrices contratadas. Hay dos juegos de pelota y un matadero al extremo noreste de la población, con las comodidades necesarias a su objeto. El hospital de la Caridad, que es propiedad de la villa, nada notable ofrece en cuanto a la parte material del edificio, a pesar de que tiene localidad suficiente para poder hacerse buena distribución de salas, departamentos y oficinas; pero sea por falta de recursos o por desidia por parte de las personas que pudieran promover esta mejora, elevándolo a la clase de un establecimiento regular, hoy solo se acogen en él algunos enfermos pobres; los de la clase militar lo ocupan constantemente, y si bien pagan sus correspondientes estancias, cuyo ingreso redunda en beneficio de aquellos, sufren postergación a veces en su admisión los pobres de la villa. El hospital se sostiene de la piedad pública, y en el día ha recibido algún favorable impulso y mejora, merced a la asociación de beneficencia de señoras, establecida recientemente. La iglesia parroquial (la Asunción) se halla servida por un cura de término, de patronato de la orden de Montesa, un vicario, diecisiete beneficiados de patronato familiar y una capellanía de igual clase. Este templo situado en el centro de la población, quedó construido en febrero de quince mil quinientos novecientos cuatro, habiéndose puesto la primera piedra en treinta y uno de mayo de quince mil quinientos ochenta y seis. Su fachada es elegante, de bastante mérito, de tres cuerpos, y perfectamente combinados sus emblemas y adornos; la puerta principal es elevada, figurando a los lados cuatro hermosas columnas de mármol negro, apoyadas sobre bases correspondientes a su gran elevación. El interior es una nave de doscientos veinte palmos de largo y ciento diez de ancho, obra de gran perspectiva, hermoseada con arcos, columnas y cornisas, y en lo alto una balaustrada o barandilla de hierro dorado, corrida toda al rededor de ella. Tiene una bonita y elegante capilla del Sacramento, de cien palmos de largo y cincuenta de ancho, construida por los años mil seiscientos cincuenta y ocho. Hay veintitrés altares, inclusos los de la capilla, quince de ellos grandes y ocho de menores dimensiones, entre los cuales es el más notable el mayor, que aunque de forma antigua es de muy buen gusto. El órgano es hermoso, el coro muy capaz, el archivo muy bueno y magnífica la sacristía, con buenos armarios y cajonería de nogal. La iglesia del exconvento de agustinos calzados se halla abierta al culto como ayuda de parroquia: el local que ocupaba la capilla del Sacramento está hoy separado del cuerpo de la iglesia y ocupado por una escuela pública de niños; la parte que constituía el convento es propiedad de la villa, y en ella se encuentra establecido el juzgado de primera instancia. La iglesia del exconvento de franciscos descalzos, también está abierta al culto, con destino a capilla de las cárceles del partido, en que se ha transformado la parte que era convento. La capilla de Santa Magdalena, construida en la marina sobre las mismas rocas, contra las cuales baten las olas del mar, es antiquísima, de bastante capacidad, con un altar sencillo dedicado a la santa; en ella se celebra misa en los días de precepto. La capilla del Calvario, que fue antiguo cementerio, está en el centro de la población; fue construida a principios del presente siglo, y aunque su local es muy reducido, es de tanta solidez, que durante la última guerra civil, se fortificó para defensa de la villa, terraplenándola hasta su mitad, y colocando en ella varias piezas de artillería. En mil ochocientos cuarenta y cuatro dispuso el ayuntamiento se limpiase y habilitase de nuevo para el culto: hasta el año mil ochocientos treinta y cuatro existió el cementerio dentro del recinto en que se halla dicha capilla, y en mil ochocientos cuarenta y cinco se le dio a esta el nombre del Calvario, construyendo en su alrededor las estaciones o capillitas, que son magníficas, dejando en el centro una especie de jardín adornado con árboles funerarios como el ciprés, el sauce llorón y otros propios de este lugar. Hay una alameda, cuyo arbolado forma tres calles, cerrada con un enverjado de madera con dos puertas de entrada, y hermoseada con rosales y otras flores. Dentro de la población hay también treinta y seis huertos, pertenecientes y contiguos algunos de ellos a las casas principales, y muchos de gran extensión, por lo cual el recinto de aquella es bastante dilatado y necesita mucha gente para defenderlo en tiempo de guerra.
Se sostienen por el ayuntamiento dos escuelas públicas de instrucción primaria, concurridas por trescientos cincuenta niños, dotadas de los fondos propios, una con cuatro mil quinientos reales de vellón y otra con tres mil; y una de igual clase a que asisten ciento siquenta niñas, dotada también con cuatro mil quinientos reales de vellón; hay además dos escuelas particulares para niños y seis para niñas, sostenidas por sus respectivos discípulos.
El término confina al norte con Ulldecona, del partido judicial de Tortosa; al este con el mar Mediterráneo; al sur con Benicarló, y al oeste con Cálig y San Jorge; se extiende más de una y media leguas de norte a sur, y una de este a oeste; en él se encuentran dos ermitas dedicadas a San Gregorio y a Nuestra Señora de la Misericordia; la primera situada a un cuarto de hora de distancia de la población por el norte, es de forma elegante aunque pequeña, y tiene contigua una casa que habita el ermitaño: el nueve de mayo se celebra al santo titular con función religiosa por la mañana, procesión a la tarde, a cuyos actos asiste el ayuntamiento, clero y personas notables de Vinaroz, a quienes se les sirve un pequeño refresco, y se hace una especie de feria o porrat, como llaman en el país, muy concurrida de gente de todos los pueblos inmediatos. La segunda a una hora de distancia casi en igual dirección, ocupa una posición de hermosa perspectiva sobre la cumbre de un monte; la iglesia es magnífica, de mucha elevación y capacidad, hermoseada con buenas pinturas al fresco; su pavimento de azulejos antiguos barnizados, un coro alto, una bonita sacristía y un elegante camarín tras del altar mayor; este es el más notable de los siete que tiene el cuerpo de la iglesia, aunque todos ellos de mucho mérito: contiguas a esta hay dos casas, una de tres pisos con cómoda habitación para el ermitaño y distribución para el clero, músicos y demás personas convidadas que concurren en días de funciones, y otra de más extensión con salas corridas, habitaciones, cocina, horno, caballerizas y demás oficinas para alojar a las gentes, caballerías y carruajes en tiempo de fiestas. Las principales que se celebran en este ermitorio son: la de la Virgen el domingo infraoctava de la Ascensión; la de San Sebastián el veinte de enero, y la de San Antonio Abad el diecisiete del mismo mes; en las dos primeras sube del pueblo al amanecer una lucida procesión, que regresa a él por la tarde, y en la última se bendicen las caballerías después de la función religiosa: en todos tres días se celebra en este sitio una feria o porrat concurridísima también de gentes de muchos pueblos: se socorre además a los pobres, que concurren en crecido número, con buenas calderas de arroz con carne, pan etcétera. Como a doscientos pasos de la ermita de San Gregorio está el cementerio en paraje muy ventilado y a propósito.
El terreno participa de monte y llano; siendo de regadío la parte próxima a la población con destino al cultivo de legumbres, panizo, cáñamo, frutas y hortalizas; lo demás del término es de secano, y excepto la parte que se destina a la siembra de cereales, está todo plantado de viñedo, algarrobos, olivos e higueras, aun las faldas de algunos montes. Le cruzan los ríos Cenia y Cervol, cuyas aguas impulsan cuatro molinos de harina que hay sobre sus márgenes, aunque el segundo de aquellos es de muy escaso caudal.
Los caminos locales se hallan en buen estado, así como la carretera de Valencia a Barcelona, que pasa por Vinaroz.
Correos y Diligencias. En esta villa hay una administración subalterna de correos, donde se recibe y despacha diariamente la correspondencia general. Se hallan establecidas diligencias diarias para Castellón y Valencia, por el módico precio de diez reales de vellón por asiento del interior, y dieciséis en berlina para el primer punto, y doble cantidad para el segundo. Dos tartanas diarias para Amposta a cuatro reales por asiento; y una a Benicarló a real de vellón.
Producciones: vino, trigo, maíz, aceite, algarrobas, legumbres, cáñamo, higos y toda clase de frutas y hortalizas; cría ganado lanar y cabrío; caza de liebres, conejos y perdices, y abundantísima pesca del mar.
Industria. Se ejercen algunas profesiones científicas y todas las artes mecánicas indispensables, pero como puerto de mar y cabecera de distrito marítimo, su industria dominante es la navegación, la pesca y la construcción de buques en su famoso astillero: hay además fábricas de aguardiente, de tonelería y molinos de aceite.
Comercio: exportación de vino, maderas de construcción, aguardiente y otros productos de la industria, e importación de cereales, bacalao, sardina, duelas, flejes de hierro, quincalla y frutos ultramarinos. El movimiento mercantil de este puerto, se demuestra mejor en los estados de aduana que insertamos a continuación de este artículo. Se celebra un mercado semanal los lunes, pero poco concurrido.
Fiestas. Se hacen dos funciones de toros al año, la una en los días próximos al de San Juan, consiste en correr cinco o seis novillos con cuerda por las calles, y la otra en dos corridas de novillos en la plaza de San Agustín, una por cuenta del ayuntamiento, y otra por la de la marina. Además es costumbre muy antigua hacer fiestas en los días feriados del verano, en las plazas o calles dedicadas a algún santo, celebrando función religiosa por la mañana, y bailando por la tarde al son del tamboril y dulzaina.
Población: mil novecientos veinte vecinos, nueve mil trescientas cuarenta y una almas.
Capital productivo: nueve millones doscientos cincuenta y ocho mil quinientos treinta y dos reales.
Impuesto: cuatro millones noventa y dos mil quinientos catorce.
Contribución: el veintidós por ciento de la riqueza imponible.
Por los siguientes estados verán nuestros lectores el movimiento mercantil de esta aduana.
Número de buques que han entrado y salido en este puerto por el comercio extranjero en los dos años de mil ochocientos cuarenta y cuatro y mil ochocientos cuarenta y cinco, según los datos oficiales de la misma aduana.
En el año mil ochocientos cuarenta y cuatro entraron catorce buques con un total de quinientas noventa y ocho toneladas y ciento diecisiete tripulantes. En el año mil ochocientos cuarenta y cinco entraron doce buques con quinientas sesenta y ocho toneladas y noventa y ocho tripulantes. Esto hace un total de entrada de veintidós buques, mil ciento sesenta y seis toneladas y doscientos quince tripulantes.
Respecto a las salidas, en el año mil ochocientos cuarenta y cuatro salieron catorce buques con quinientas noventa y ocho toneladas y ciento diecisiete tripulantes. En el año mil ochocientos cuarenta y cinco salieron once buques con quinientas treinta y dos toneladas y noventa y un tripulantes. Esto hace un total de salida de veinticinco buques, mil ciento treinta toneladas y doscientos ocho tripulantes.
Estos buques han exportado los artículos siguientes:
Aceite en el año mil ochocientos cuarenta y cuatro: seiscientas cuatro arrobas. En el año mil ochocientos cuarenta y cinco no se registran exportaciones.
Aguardiente: ciento sesenta y ocho arrobas en mil ochocientos cuarenta y cuatro, y cuarenta y ocho arrobas en mil ochocientos cuarenta y cinco.
Algarrobas: mil doscientas arrobas en mil ochocientos cuarenta y cuatro, y ochenta arrobas en mil ochocientos cuarenta y cinco.
Avellanas: noventa fanegas registradas únicamente en el año mil ochocientos cuarenta y cinco.
Desperdicios de seda: setenta y cinco arrobas registradas únicamente en el año mil ochocientos cuarenta y cinco.
Vino: veintidós mil trescientas treinta y dos arrobas en mil ochocientos cuarenta y cuatro, y diez mil ciento noventa y cinco arrobas en mil ochocientos cuarenta y cinco.
El valor total de estos artículos ascendió a cuatrocientos veintiocho mil ochocientos cuarenta y ocho reales de vellón en mil ochocientos cuarenta y cuatro, y a ciento ochenta y nueve mil novecientos treinta y un reales de vellón en mil ochocientos cuarenta y cinco.
Esta población se ha distinguido siempre por su lealtad al legítimo gobierno de la monarquía. Unas veces defendida por solo su milicia, y otras en unión de la tropa del ejército, se ha sostenido con denuedo en distintas ocasiones. En mil ochocientos veintidós sufrió varios ataques de las facciones realistas, que obligó a retirarse escarmentadas. A mediados de mil ochocientos treinta y siete se aproximaron las huestes de Don Carlos a sus muros; estos habitantes sostuvieron con ellas un nutrido fuego durante algunas horas, hasta que les hicieron desistir de su proyecto. Por tan brillante comportamiento declaró el Congreso Nacional que la villa de Vinaroz había merecido la gratitud de la patria. En enero de mil ochocientos cuarenta y ocho también se acercó el jefe carlista Cabrera, confiado en que se le abrirían las puertas, por medio de una traición; mas fue recibido a balazos, y se retiró desengañado. Como una prueba del patriotismo de estos habitantes, debe citarse la catástrofe ocurrida en los campos de Alcanar, a dos batallones de la milicia nacional de Vinaroz, que salieron en defensa de aquella población: en la línea divisoria de las provincias de de Castellón y Tarragona, fueron acuchillados por la caballería carlista, pereciendo más de sesenta nacionales, entre los cuales había comerciantes y ricos propietarios. El diecisiete de octubre de mil ochocientos treinta y cinco en que tuvo lugar esta desastrosa ocurrencia, fue de luto y consternación para Vinaroz, y del cual conservará siempre un triste recuerdo.
Curiosidades del Madoz: El Vinaroz escondido en plena Serranía de Málaga
Cuando pensamos en Vinarós, a todos nos viene a la mente la emblemática y marinera población de la costa de Castellón, famosa por sus playas, sus astilleros históricos y su gran actividad mercantil. Sin embargo, las páginas del diccionario de Pascual Madoz e Ibáñez nos reservan una sorpresa mayúscula, una de esas pequeñas joyas geográficas que suelen pasar desapercibidas.
Resulta que existe otro Vinaroz en España, pero no es un pueblo, ni tiene mar, ni se encuentra en la Comunidad Valenciana. El Diccionario geográfico-estadístico-histórico nos desvela que, en pleno siglo diecinueve, un pequeño arroyo de agua dulce de la provincia de Málaga compartía exactamente el mismo nombre. Este recóndito arroyo de Vinaroz discurría por las tierras del partido judicial de Gaucín, concretamente dentro del término municipal de Atajate, el pueblo más pequeño de toda la provincia malagueña, situado en el corazón de la hermosa Serranía de Ronda. Una maravillosa coincidencia toponímica que demuestra que la obra de Madoz no solo registra las grandes ciudades y puertos del país, sino también los rincones más inesperados de nuestra geografía.
Fuente : Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, publicado entre 1845 y 1850. de Pascual Madoz.




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