domingo, 31 de mayo de 2026

CHAMBONET, EL MONAGUILLO DEL CONVENTO DE SAN AGUSTÍN

John J Polo

 

Antiguas imagenes de la iglesia del ex convento de Agustinos donde Román Bonet Chambonet ejerció de monaguillo en el siglo XIX

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 «Me llaman tigre, pero olvidan que los tigres se defienden cuando se les arranca a sus cachorros o a sus madres. Fusilad a los prisioneros, la piedad con el enemigo es una traición a nuestros propios caídos. Nuestras espadas pertenecen a Carlos V, pero nuestro honor no pertenece mas que a Dios y a nosotros»

Arenga del General Cabrera a sus tropas carlistas del Maestrazgo. Siglo XIX

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Si hace un tiempo rescaté la figura del líder carlista vinarocense Cosme Covarsí, es de justicia evocar ahora a otro paisano que, con idéntica determinación, encabezó las filas del carlismo durante la Primera Guerra (1833-1840). Se trata de Román Bonet Chambó, aquel que en su juventud fuera monaguillo del convento de San Agustín de Vinaròs.
EL MARISCAL CHAMBÓ, SU TIO.
 Para trazar el perfil de 'Chambonet', resulta inevitable remontarse a la sombra de su tío, el mariscal Román Chambó Vives, de quien el vinarocense heredaría no solo el ardor guerrero, sino también el apodo en su forma diminutiva.
Su tío, Román Juan Chambó Vives (1787–1846), fue un hombre forjado en el fragor de la batalla. Natural de Ulldecona, vistió el uniforme por vez primera en 1802 y templó su acero en la Guerra de la Independencia. Sin embargo, fue durante el Trienio Liberal cuando su figura cobró dimensiones de leyenda al alzarse como el principal caudillo de las partidas realistas entre el sur de Tarragona y el norte de Castellón. Maestro de la emboscada, convirtió su profundo conocimiento del terreno en un arma letal contra las columnas liberales. Su lealtad inquebrantable a la causa absolutista le valió el grado de mariscal de campo y el mando de la Gobernación Militar de Tortosa (1822-1823).
Más que un soldado, Chambó fue el arquitecto de una resistencia;la guerra de guerrillas, bajo su mando se curtieron hombres de la talla de Forcadell o Tallada, cimentando la estructura guerrillera nacida de la guerra de la Independencia que, años después, heredaría el general Ramón Cabrera. Chambó falleció en Barcelona el 7 de julio de 1846.
NACE CHAMBONET EN VINARÓS 
Una hermana del mariscal Chambó se casó con el vinarocense Lucas Bonet. El matrimonio se estableció en Vinaròs y tuvo cinco hijos; a uno de ellos lo llamaron Román, en honor a su tío materno, el mariscal Román Chambó, Román Bonet Chambó seria conocido en Vinarós cariñosamente con el apodo de Chambonet.
 
Los padres de Chambonet decidieron que este se dedicara a la carrera eclesiástica; por ello, estudiaba gramática latina y ejercía de monaguillo en el convento de San Agustín de Vinaròs. Tras dos años, sus padres lo enviaron al seminario de Tortosa en calidad de sirviente, con el fin de que pudiera alcanzar el sacerdocio.
Sin embargo, antes de ordenarse, la agitación política de España, el rumor de una guerra inminente y la gran convulsión que sacudía las comarcas del Baix Ebre y el Maestrazgo —donde los facciosos se armaban y organizaban a diario en partidas— empujaron a Chambonet a abandonar la vida contemplativa del seminario para unirse a las filas facciosas de Tortosa.
 No tardó Chambonet en convencer a su partida para dirigirse a Ulldecona, por aquel entonces baluarte del carlismo junto a Morella. Allí les aguardaban Forcadell y Tallada, líderes carlistas forjados bajo la sombra de su tío, el mariscal Chambó. La primera misión de Chambonet fue partir con sus hombres hacia Morella; corría el año 1833 y la guerra era ya inminente.
 En el seno de una familia de férreas convicciones políticas, Chambonet creció entre lealtades divididas, entre padre, madre y hermanos,  tres de sus hermanos, fervientes carlistas, también  abandonaron la plaza liberal de Vinaròs para sumarse a las filas facciosas. En contraste, un cuarto hermano permaneció en  Vinarós, militando con igual determinación en el bando isabelino.
EL PRONUNCIAMIENTO DE MORELLA
El 13 de noviembre de 1833, Chambonet llegó a Morella justo el día del pronunciamiento. Aquel acto de rebelión, liderado por el gobernador militar de la plaza y el barón de Hervés, proclamó a Carlos María Isidro de Borbón —Carlos V— como legítimo rey de España frente a la regencia de María Cristina. Chambonet era el único vinarocense presente en el lugar. La Primera Guerra Carlista había estallado y, tres días después, se uniría a la causa otro seminarista de Tortosa: Ramón Cabrera Griñó. 
A Chambonet, gran conocedor del terreno, se le encomendó la primera misión: controlar el camino real del Maestrazgo hostigando a las fuerzas isabelinas mediante tácticas de guerrilla y el asedio a las plazas de Vinarós y Peñíscola. El joven, que abandonó la vida contemplativa del seminario de Tortosa para liderar una partida carlista, contrajo matrimonio con la hija del médico de Cervera del Maestre.
En el verano de 1837, Chambonet recibió la orden de abandonar el Maestrazgo y dirigirse a Chiva (Valencia). Debía sumarse a la ambiciosa "Expedición Real", una campaña liderada por el pretendiente Carlos María Isidro cuyo objetivo final era la toma de Madrid. Tras los éxitos carlistas en el norte y la consolidación del Maestrazgo bajo el mando de Ramón Cabrera, la expedición avanzó hacia tierras valencianas con la intención de asegurar el Levante antes del asalto definitivo a la capital. Sin embargo, en Chiva hallaron una feroz resistencia por parte de las tropas isabelinas.
HERIDO DE MUERTE EN CHIVA 
Durante la batalla de Chiva, Chambonet fue herido de bala en el vientre; una herida que estuvo a punto de costarle la vida, aunque logró sobrevivir de milagro. La derrota obligó a los carlistas a replegarse de nuevo hacia el Maestrazgo, lo que supuso un duro golpe moral para la causa del pretendiente y truncó sus planes de avance. Herido y convaleciente, Chambonet pasó varios meses oculto en una masía de la zona, luchando por su recuperación.
Recuperado ya Chambonet, el General Ramon Cabrera, concede a Roman Bonet Chambonet el grado de Teniente Coronel y Primer Comandante del Tercer Batallón de Valencia, por su valor en la batalla de Chiva y la defensa del sitio de Morella.
 
 Evocación visual de soldados de la partida carlista de Chambonet patrullando el corralet de Masdemón, en las afueras de Vinaròs. Recreación histórica del siglo XIX generada mediante IA.

Chambonet regresa al Maestrazgo, y es informado de la muerte de dos de  sus hermanos, uno en el bando carlista en San Mateo y otro en el bando isabelino en Traiguera.
El 30 de diciembre de 1834 el periodico "El Vapor", periodico de Barcelona mercantil y político informaba de la detención de Chambonet en las inmediaciones de Tortosa : 

BARCELONA. EJÉRCITO DE CATALUÑA.

PLANA MAYOR. — Seccion central.

El coronel D. Antonio Aspiroz, comandante del regimiento infantería de Bailen, 5.º ligero, encontró el 25 del actual á las doce del dia en las inmediaciones de los pozos de la nieve, en el corregimiento de Tortosa, á la faccion del titulado coronel cabecilla Vallés, el Papaceit, Guerrista y Chambonet, que destruyó enteramente, cogiendo prisionero al 1.º, matando al 2.º y 3.º con mas de otros 40 facciosos que quedaron tendidos en el campo de batalla: entre ellos se cuentan varios oficiales; y se les ha cogido todo su mal equipo, armas, caballerías, sables y espadas de cabecillas, cajas de guerra y una corneta.

De resultas se han presentado 34 facciosos, los 4 al comandante de armas de Falset, y los 30 al comandante Llorens, todos con armas. Lo que de órden de S. E. me apresuro á comunicar al público para satisfacción de los leales defensores de la REINA, y para que sirva de escarmiento á los perversos.

 Barcelona 28 de diciembre de 1834.

 El coronel encargado interinamente de la Plana Mayor. Joaquín Ayerve.

INDULTADO CON LA CONDICIÓN DE REGRESAR A VINARÓS

 Tras pasar meses en prisión, Chambonet fue indultado bajo la condición de regresar a Vinarós, plaza de lealtad isabelina donde las autoridades pretendían mantenerlo bajo estricta vigilancia. Él aceptó el trato; sin embargo, nada más lejos de su intención: en lugar de presentarse en la plaza asignada, huyó hacia las abruptas montañas del Maestrazgo para reintegrarse de nuevo en las guerrillas carlistas.
A Chambonet se le asigna comandar un batallón de Forcadell, y sigue asediando a las fuerzas liberales en el Maestrazo y Baix Ebre con total exito.
DERROTADO EN LA BATALLA DE ONDA 
La suerte le dio la espalda el 30 de mayo de 1838 en las inmediaciones de Tales (Castellón). Aquel día, las facciones de Chambonet, Rufo y La Cova se disponían a tomar la población de Tales.
Cerca de allí, en Onda, se encontraba una compañía de caballería del 4.º Ligero bajo el mando del comandante Francisco Escobar. Alertado por la presencia carlista en la zona, Escobar decidió partir de inmediato al encuentro de las tropas de Chambonet, Rufo y La Cova.
Los carlistas, en inferioridad numérica, emprendieron la huida para refugiarse en la ermita de Santa Bárbara, próxima a Onda. El combate se prolongó durante horas y fueron necesarias hasta seis cargas de caballería para doblegar la resistencia carlista. Las bajas fueron cuantiosas en ambos bandos; según indicaba el periódico "El Eco del Comercio" uno de los diarios más importantes de la España liberal, la última hora de la lucha se libró con extrema crudeza, cuerpo a cuerpo y a punta de bayoneta.
Muy pocos carlistas lograron escapar, entre ellos el propio Chambonet. Fueron perseguidos durante dos días por el alférez isabelino Francisco Palomino, quien dio caza a más de la mitad de los fugitivos. Sin embargo, no logró alcanzar a Chambonet, que consiguió regresar a Morella acompañado tan solo por seis de sus hombres.
        Ermita del Montí de Santa Barbara en Onda donde se produjo la batalla donde Chambonet fue derrotado.
El alférez Francisco Palomino regresó a Onda con diecisiete prisioneros carlistas que habían huido tras la batalla. El periódico La Abeja —diario de tendencia liberal-moderada que apoyaba la regencia de María Cristina y las reformas administrativas frente a la amenaza carlista— publicó la lista de los soldados capturados bajo el siguiente título:
 «Relación nominal de los facciosos pertenecientes a la gavilla de Román Bonet, "Chambonet", que han caído en poder de las dos compañías de preferencia: Sebastián Vallés (Tortosa), Baltasar Ortega (Amposta), Alfredo Vericat (Traiguera), Sebastián Gavaldá (San Mateo), José Roca (Morella), Luis Adell (Morella), Manuel Polo (Forcall), José Verdiell (Ulldecona), Arturo Soler (Tortosa), Serafín Matamoros (Godall), Domingo Viesa (Vinaròs), Pascual Querol (Alcanar), Juan Lletja (Mas de Barberans), Andrés Molins (Ulldecona), José Peralta (Cantavieja), Pedro Queralt (La Galera) y Jesús Reverter (Tortosa)».
 La procedencia de estos prisioneros demuestra, una vez más, que el ejército carlista se nutría de habitantes del territorio: combatientes no profesionales, pero profundos conocedores del terreno que pisaban. Esto contrastaba con el ejército isabelino, compuesto por militares de carrera procedentes de toda España, reforzados por soldados ingleses, franceses y portugueses enviados por sus respectivos gobiernos en apoyo a la causa cristina.
GUERRA SIN CUARTEL,  CABRERA DICTA LA ORDEN Y CHAMBONET LA EJECUTA 
 Al inicio de la guerra, la imposición liberal de la pena de muerte a carlistas fue respondida con fusilamientos masivos por parte del bando de Zumalacárregui, resultando en la ejecución sistemática de todos los prisioneros. Para frenar esta barbarie, el Convenio de Eliot de abril de 1835 humanizó el conflicto al obligar al respeto de la vida de los cautivos y al canje de prisioneros. La guerra sin cuartel persistió en el Maestrazgo y Aragón hasta casi el final del conflicto. En 1836, las atrocidades alcanzaron su punto máximo cuando el bando liberal fusiló a la madre del general carlista Ramón Cabrera, por el mero hecho de ser su madre, Cabrera se vengó ejecutando a cientos de prisioneros y a las esposas de varios jefes liberales.
A finales de la década de 1830, el cansancio y el desgaste comenzaron a mitigar los episodios más sangrientos de la primera guerra carlista en la mayor parte de la península. Sin embargo, este repliegue de la barbarie no alcanzó al frente de Aragón y del Maestrazgo, donde la contienda continuaba ardiendo con una furia implacable. En el Maestrazgo se libraba una guerra civil sin cuartel ni concesiones; un conflicto fratricida en el que la crueldad se repartía a ambos bandos por igual, respondiendo cada ejecución de los liberales con una represalia carlista idéntica en saña y determinación.
El eco de este horror resonaba con fuerza en la prensa de la capital. El 14 de diciembre de 1839, el diario madrileño El Piloto —de corte liberal moderado— dio voz a la tragedia al publicar una extensa y estremecedora crónica remitida desde Vinaròs con fecha del 2 de diciembre de aquel mismo año. El artículo denunciaba la última consigna dictada por el general Ramón Cabrera. Según el rotativo, el general carlista había comisionado a uno de sus hombres de confianza, el cabecilla Chambonet, para ejecutar una orden sumaria e inapelable:
«Todos los comandantes de armas y partidas pasarán por las armas a las personas desafectas que se encontrasen por los pueblos, cualquiera que fuese su clase, su condición, su edad o su sexo».
El articulo escrito desde Vinarós a El Piloto desgranaba con minuciosa frialdad cómo las tropas de Chambonet ya habían aplicado el decreto en localidades como La Sénia y Mas de Barberans, Ulldecona y extendiendo la purga a San Mateo, Cálig y Benicarló. Para dar fe de la veracidad , el diario llegó a publicar los nombres de los ejecutados, detallando que entre las víctimas de la represión carlista figuraban ancianos indefensos y adolescentes.  El articulo proseguía diciendo que las huestes de Chambonet, lejos de detenerse, marchaba en esos momentos hacia Alcalá de Xivert y Torreblanca con la firme intención de seguir ejecutando la orden de Cabrera. 
 No obstante, la historiografía obliga a leer el artículo con cautela. Al provenir la información de Vinaròs, ciudad liberal, y ser publicado en un órgano de prensa afín al gobierno, entra en juego la guerra de propaganda de los isabelinos. En este contexto, magnificar la crueldad del enemigo (en este caso, el vinarocense Chambonet, un carlista local odiado por sus vecinos liberales) y el tortosino Cabrera ( sus tropas dieron muerte al alcalde de Vinarós), la prensa era una estrategia habitual para deshumanizar al rival y justificar las represalias de sus propios ejércitos.
En esa época la mayoría de las veces la prensa, mas allá de informar, su objetivo era moldear la opinión publica infundir moral a sus combatientes y contrarrestar la narrativa del enemigo.
La primera guerra carlista se la considera también la cuna de los corresponsales de guerra modernos, periódicos como el britanico The Sun o el ruso Sankt Peterburgskie Vedomosti, enviaron reporteros a España, para cubrir el conflicto sobre el terreno de manera regular. 
 El artículo del periódico El Piloto, titulado «Noticias del reino. Correspondencia del Piloto: Valencia, Vinaroz, 2 de diciembre», no venía firmado; no es descabellado pensar que pudo haber sido redactado por el furibundo anti carlista vinarocense Wenceslao Ayguals de Izco..
 Azares del destino, el antiguo convento de San Agustín de Vinaròs, donde Chambonet ejerció de monaguillo, está reconvertido en la actualidad en un auditorio que lleva el nombre de Ayguals.
        Articulo de El Piloto de 1839 demonizando a Chambonet y Cabrera
LA TRAICIÓN DE MAROTO 
Meses antes el 31 de agosto de 1839. En Vergara (Guipuzcoa), los generales Espartero, isabelino y Maroto, carlista, se funden en un abrazo ante sus respectivas tropas, cesando la lucha en el norte tras la derrota del ejército carlista.
Desde la óptica carlista, aquel final no se sintió como un tratado de paz, sino como una puñalada por la espalda. El Abrazo de Vergara se narra como un simulacro de reconciliación en el que el general Maroto vendió la sangre de sus voluntarios por un plato de lentejas: el simple reconocimiento de sus grados militares. Para quienes no aceptaron el convenio, el fin de la guerra no fue una conclusión, sino un paréntesis de amargura.
El cruce de la frontera hacia Francia de los soldados carlistas derrotados se describe como un calvario de nieve y barro. Allí, el guerrillero mira hacia atrás con la convicción de que su causa no ha muerto, sino que yace latente en la tierra, aguardando un nuevo despertar (que fueron las dos siguientes guerras carlistas). 
EXILIO A FRANCIA 
Finalmente, el 6 de julio de 1840, los restos del ejército carlista del Maestrazgo  unos 10000 soldados junto con el General Cabrera y Chambonet entre ellos, cruzaron la frontera francesa, dando por concluida la contienda.
Muchos meses después, gran parte de aquellos soldados regresaron paulatinamente a España. Estaban indultados y los oficiales conservaban su rango; entre ellos se encontraba Chambonet, quien ostentaba el grado de teniente coronel, tras haber sido nombrado por el propio general Ramón Cabrera como primer comandante del tercer batallón de Valencia. A su retorno, se estableció en Vinarós, su ciudad natal, donde aún residía su familia.
FUSILAMIENTO DE VIZCARRO EN VINARÓS 
Meses antes de la llegada de Chambonet a Vinaròs, fue detenido en Tortosa: Juan Bautista Vizcarro Esteller, natural de Ulldecona.
 La prensa gubernamental de la época, calificaba a Vizcarro a través de crónicas oficiales publicadas en la Gaceta de Madrid, con dureza como el "verdugo" de los habitantes locales partidarios de Isabel II debido a sus violentas requisas y su gran experiencia en la guerra de guerrillas.
Chambonet y Vizcarro estuvieron juntos en la batalla de Chiva,  en la defensa del sitio de Morella y tambien juntos tomaron el pueblo de Calig.
Vizcarro habia liderado en la guerra  un contingente faccioso compuesto por aproximadamente 400 soldados de infantería y 50 jinetes a caballo, no se sumó al exilio quedándose en Tortosa y Amposta acogiéndose al indulto
 Vizcarro actuaba como el principal enlace de Chambonet en las regiones del Ebro, Montsiá y el Maestrazgo. Mientras Chambonet intentaba organizar una insurrección armada desde el exilio, Vizcarro se encargaba de preparar el terreno y reclutar voluntarios para conformar nuevas partidas.
Vizcarro era consciente de que el vinarocense Chambonet y El Serrador (Jose Miralles Marín) de Villafraca del Cid, eran los únicos líderes que quedaban en el Maestrazgo capaces de reorganizar la guerrilla, dado que el General Cabrera se había trasladado de Francia a Inglaterra.
Chambonet estaba en Francia y El Serrador aunque la guerra había terminado oficialmente, continuaba luchando de forma irregular en el monte negándose a rendirse, perseguido y sitiado por las fuerzas isabelinas El Serrador y los pocos hombres que le quedaban en su partida fueron muertos por los isabelinos cerca de Benasal.
El Serrador y su facción en abril de 1836 ya estuvo a punto de tomar Vinarós, pero la intervención de soldados franceses que acudieron en auxilio de la ciudad lo impidieron, así relataba el periódico El Español de mayo de 1836 el suceso : 
Escriben de Vinaroz que al acercarse á aquella villa la facción del Serrador , el alcalde pidió auxilio á una de las corbetas de guerra francesas que cruzan la costa. Accediendo á su solicitud, dispuso el comandante del crucero se acercase á Vinaroz uno de los buques de guerra para protegerla en caso necesario.

La facción no pudo penetrar, y se retiró después de haber cometido los escesos que acostumbra en las inmediaciones, quedando á los habitantes de Vinaroz la agradable certidumbre de la franca y leal cooperación del gobierno francés en favor de la justa causa y contra los enemigos de nuestra libertad , los cuales siempre hallarán en estos fieles aliados un torrente al dique de sus maldades en todos los sitios á donde los llame la necesidad, en conformidad al tratado de la cuádruple alianza.."

Dos meses mas tarde ese mismo periódico alertaba  de que Vinarós a pesar de ser una ciudad netamente liberal cada día aumentaban las simpatías por los carlistas, textualmente decía :

 " Los facciosos crecen cada día en Vinaroz, entre nosotros todos mandan y nadie se entiende, los nacionales solo piensan en dar palos a la gente honrada labradora que todos son carlistas, muchos labradores de Vinaroz se han unido al Serrador y a Chambonet"

Vizcarro tras su arresto, fue conducido a Vinaròs, y entregado al comandante de la Milicia Nacional, Wenceslao Ayguals.
En Vinarós  el gobierno liberal decidió aplicar una justicia expeditiva para sofocar el incipiente brote insurgente. Vizcarro fue fusilado en Vinarós por los milicianos liberales  tras negarse a delatar la ubicación de sus hombres y los planes exactos de Chambonet. Su ejecución no solo frustró la formación de su partida, sino que desmoralizó a los partidarios carlistas de la zona, dificultando definitivamente el regreso de Chambonet al "monte" durante aquella campaña.
El cadáver de Vizcarro  fue expuesto al público en la población dos dias como medida de escarmiento y demostración de fuerza ante los simpatizantes carlistas de la comarca
MUERTE DE CHAMBONET, ¿EN VALENCIA O VINARÓS? 
El 27 de junio de 1843, estalló una rebelión en las calles de Valencia. Se trató de una sublevación armada organizada por una coalición de moderados y progresistas, unidos por el descontento ante el gobierno autoritario de Espartero. Valencia se convirtió en uno de los epicentros de esta revolución nacional, marcada por crudos enfrentamientos y muertes. En aquel clima de caos, comenzó a circular el rumor de que Chambonet había sido asesinado en una calle de Valencia; su nombre infundía tal respeto que su supuesta muerte fue recibida por muchos como una liberación.
No obstante, existe otra versión de los hechos que sostiene que Chambonet no halló la muerte en Valencia, sino en Vinaròs, donde falleció de una neumonía. Por aquel entonces, los liberales ejercían un control absoluto sobre sus pasos y cada uno de sus movimientos.
El hijo de Chambonet, también llamado Román, vivía en Vinaròs junto con su madre, natural de Cervera del Maestre. Creció bajo la sombra de la figura de su padre, optó por la docencia. Tras convertirse en maestro de escuela, abandonó su localidad natal para ejercer su profesión en Tortosa y Amposta.
 Lo único que permanece como una certeza histórica es que aquel hombre, Chambonet,  que en su infancia sirviera como monaguillo en el convento de San Agustín de Vinaròs, que comenzó bajo las órdenes de Forcadell, pero su audacia hizo que el General Cabrera lo moldeara a su propia estatura militar, exhaló su último suspiro en 1843, apenas tres años después de que el silencio de las armas pusiera fin a la Primera Guerra Carlista. Pero tres años más tarde de morir Chambonet, el destino rasgó el velo de la paz y una una segunda contienda entre isabelinos y carlistas volvió a teñir de sangre los campos.
EL LEGADO CULTURAL FAMILIAR : LOS BISNIETOS

Resulta curioso que los bisnietos de los dos destacados líderes carlistas vinarocenses, Cosme Covarsí y Chambonet, alcanzaran la gloria en el mundo del arte tras rumbos vitales opuestos: los Covarsí abandonaron Vinaròs para establecerse en Extremadura, mientras que los Bonet se asentaron en Cataluña.
El bisnieto del primero, Adelardo Covarsi, se convirtió en un pintor extremeño de enorme prestigio. Su carrera estuvo jalonada por galardones de la máxima relevancia, entre los que destaca la Medalla de Honor en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1948 por su icónica obra El montero de Alpotreque. Previamente, ya había cosechado éxitos con segundas y terceras medallas por lienzos como Otoño en Extremadura o Cosarios portugueses. Su talento trascendió fronteras, obteniendo medallas de oro en las exposiciones internacionales de Panamá (1916) y la Iberoamericana de Sevilla (1929).
Más allá de los pinceles, Covarsí recibió los más altos honores institucionales: fue nombrado Hijo Predilecto de Badajoz, Caballero de la Real Orden Militar de Nuestro Señor Jesucristo de Portugal y académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Hoy, Badajoz mantiene viva su memoria a través del monumento Los Monteros en el Paseo Fluvial —obra de Juan de Ávalos—, un busto en el Parque de Castelar y la Escuela de Arte que hoy lleva su nombre. Incluso su panteón en el Cementerio de San Juan es reconocido por su valor histórico y cultural.
Por su parte, el bisnieto de Chambonet fue Román Bonet Sintes, conocido internacionalmente bajo el seudónimo de Bon. Considerado uno de los caricaturistas e ilustradores más brillantes y populares de la España del siglo XX, Bon despuntó desde una edad asombrosamente temprana, logrando una medalla de plata en un concurso de aprendices con solo doce años. Su consagración definitiva llegó con la Medalla de Oro en la Exposición Internacional de Artes Decorativas de París en 1925 y, poco después, con el máximo galardón en el concurso de carteles de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929.
Precisamente en dicha cita barcelonesa, Bon se convirtió en un fenómeno de masas gracias a su famosa caravana-estudio, erigiéndose en una de las atracciones más comentadas del evento. Hoy en día, su legado como referente del humor gráfico y la ilustración se custodia en instituciones de primer nivel, como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y el Museu Nacional d’Art de Catalunya.
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 FUENTES :
Archivos Históricos y Oficiales
  • Archivo General Militar de Segovia 
  • Archivo de la Diputación Provincial de Badajoz. 
Prensa de la Época (Siglo XIX)
  • El Eco del Comercio
  • El Español
  • El Piloto
  • El Vapor
  • Diario de Tortosa 
  • Gaceta de Madrid
  • La Abeja
Bibliografía y Monografías
  • Anónimo [Firmado como "Un Emigrado del Maestrazgo"]Vida y hechos de los principales cabecillas facciosos de las provincias de Aragón y Valencia desde el pronunciamiento carlista de Morella en 1833 hasta el presente. Valencia: Oficina de López, 1840. 
  • González de la Cruz, RafaelEl vengador y la sombra de Cabrera. Refutación del Tigre del Maestrazgo o sea de grumete a General, historia-novelada de D. Wenceslao Aygual de Yzco. Madrid: Imprenta de Hernández, 1849
 
 
 
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