La procedencia de estos prisioneros demuestra, una vez más, que el ejército carlista se nutría de habitantes del territorio: combatientes no profesionales, pero profundos conocedores del terreno que pisaban. Esto contrastaba con el ejército isabelino, compuesto por militares de carrera procedentes de toda España, reforzados por soldados ingleses, franceses y portugueses enviados por sus respectivos gobiernos en apoyo a la causa cristina.
GUERRA SIN CUARTEL, CABRERA DICTA LA ORDEN Y CHAMBONET LA EJECUTA
Al inicio de la guerra, la imposición liberal de la pena de muerte a carlistas fue respondida con fusilamientos masivos por parte del bando de Zumalacárregui, resultando en la ejecución sistemática de todos los prisioneros. Para frenar esta barbarie, el Convenio de Eliot de abril de 1835 humanizó el conflicto al obligar al respeto de la vida de los cautivos y al canje de prisioneros. La guerra sin cuartel persistió en el Maestrazgo y Aragón hasta casi el final del conflicto. En 1836, las atrocidades alcanzaron su punto máximo cuando el bando liberal fusiló a la madre del general carlista Ramón Cabrera, por el mero hecho de ser su madre, Cabrera se vengó ejecutando a cientos de prisioneros y a las esposas de varios jefes liberales.A finales de la década de 1830, el cansancio y el desgaste comenzaron a mitigar los episodios más sangrientos de la primera guerra carlista en la mayor parte de la península. Sin embargo, este repliegue de la barbarie no alcanzó al frente de Aragón y del Maestrazgo, donde la contienda continuaba ardiendo con una furia implacable. En el Maestrazgo se libraba una guerra civil sin cuartel ni concesiones; un conflicto fratricida en el que la crueldad se repartía a ambos bandos por igual, respondiendo cada ejecución de los liberales con una represalia carlista idéntica en saña y determinación.
El eco de este horror resonaba con fuerza en la prensa de la capital. El 14 de diciembre de 1839, el diario madrileño El Piloto —de corte liberal moderado— dio voz a la tragedia al publicar una extensa y estremecedora crónica remitida desde Vinaròs con fecha del 2 de diciembre de aquel mismo año. El artículo denunciaba la última consigna dictada por el general Ramón Cabrera. Según el rotativo, el general carlista había comisionado a uno de sus hombres de confianza, el cabecilla Chambonet, para ejecutar una orden sumaria e inapelable:
«Todos los comandantes de armas y partidas pasarán por las armas a las personas desafectas que se encontrasen por los pueblos, cualquiera que fuese su clase, su condición, su edad o su sexo».
El articulo escrito desde Vinarós a El Piloto desgranaba con minuciosa frialdad cómo las tropas de Chambonet ya habían aplicado el decreto en localidades como La Sénia y Mas de Barberans, Ulldecona y extendiendo la purga a San Mateo, Cálig y Benicarló. Para dar fe de la veracidad , el diario llegó a publicar los nombres de los ejecutados, detallando que entre las víctimas de la represión carlista figuraban ancianos indefensos y adolescentes. El articulo proseguía diciendo que las huestes de Chambonet, lejos de detenerse, marchaba en esos momentos hacia Alcalá de Xivert y Torreblanca con la firme intención de seguir ejecutando la orden de Cabrera.
No obstante, la historiografía obliga a leer el artículo con cautela. Al provenir la información de Vinaròs, ciudad liberal, y ser publicado en un órgano de prensa afín al gobierno, entra en juego la guerra de propaganda de los isabelinos. En este contexto, magnificar la crueldad del enemigo (en este caso, el vinarocense Chambonet, un carlista local odiado por sus vecinos liberales) y el tortosino Cabrera ( sus tropas dieron muerte al alcalde de Vinarós), la prensa era una estrategia habitual para deshumanizar al rival y justificar las represalias de sus propios ejércitos.
En esa época la mayoría de las veces la prensa, mas allá de informar, su objetivo era moldear la opinión publica infundir moral a sus combatientes y contrarrestar la narrativa del enemigo.
La primera guerra carlista se la considera también la cuna de los corresponsales de guerra modernos, periódicos como el britanico The Sun o el ruso Sankt Peterburgskie Vedomosti, enviaron reporteros a España, para cubrir el conflicto sobre el terreno de manera regular.
El artículo del periódico El Piloto, titulado «Noticias del reino. Correspondencia del Piloto: Valencia, Vinaroz, 2 de diciembre», no venía firmado; no es descabellado pensar que pudo haber sido redactado por el furibundo anti carlista vinarocense Wenceslao Ayguals de Izco..
Azares del destino, el antiguo convento de San Agustín de Vinaròs, donde Chambonet ejerció de monaguillo, está reconvertido en la actualidad en un auditorio que lleva el nombre de Ayguals.
Articulo de El Piloto de 1839 demonizando a Chambonet y Cabrera
LA TRAICIÓN DE MAROTO
Meses antes el 31 de agosto de 1839. En Vergara (Guipuzcoa), los generales Espartero, isabelino y Maroto, carlista, se funden en un abrazo ante sus respectivas tropas, cesando la lucha en el norte tras la derrota del ejército carlista.
Desde la óptica carlista, aquel final no se sintió como un tratado de paz, sino como una puñalada por la espalda. El Abrazo de Vergara se narra como un simulacro de reconciliación en el que el general Maroto vendió la sangre de sus voluntarios por un plato de lentejas: el simple reconocimiento de sus grados militares. Para quienes no aceptaron el convenio, el fin de la guerra no fue una conclusión, sino un paréntesis de amargura.
El cruce de la frontera hacia Francia de los soldados carlistas derrotados se describe como un calvario de nieve y barro. Allí, el guerrillero mira hacia atrás con la convicción de que su causa no ha muerto, sino que yace latente en la tierra, aguardando un nuevo despertar (que fueron las dos siguientes guerras carlistas).
EXILIO A FRANCIA
Finalmente, el 6 de julio de 1840, los restos del ejército carlista del Maestrazgo unos 10000 soldados junto con el General Cabrera y Chambonet entre ellos, cruzaron la frontera francesa, dando por concluida la contienda.
Muchos meses después, gran parte de aquellos soldados regresaron paulatinamente a España. Estaban indultados y los oficiales conservaban su rango; entre ellos se encontraba Chambonet, quien ostentaba el grado de teniente coronel, tras haber sido nombrado por el propio general Ramón Cabrera como primer comandante del tercer batallón de Valencia. A su retorno, se estableció en Vinarós, su ciudad natal, donde aún residía su familia.
FUSILAMIENTO DE VIZCARRO EN VINARÓS Meses antes de la llegada de Chambonet a Vinaròs, fue detenido en Tortosa: Juan Bautista Vizcarro Esteller, natural de Ulldecona.
La prensa gubernamental de la época, calificaba a Vizcarro a través de crónicas oficiales publicadas en la Gaceta de Madrid, con dureza como el "verdugo" de los habitantes locales partidarios de Isabel II debido a sus violentas requisas y su gran experiencia en la guerra de guerrillas.
Chambonet y Vizcarro estuvieron juntos en la batalla de Chiva, en la defensa del sitio de Morella y tambien juntos tomaron el pueblo de Calig.
Vizcarro habia liderado en la guerra un contingente faccioso compuesto por aproximadamente 400 soldados de infantería y 50 jinetes a caballo, no se sumó al exilio quedándose en Tortosa y Amposta acogiéndose al indulto
Vizcarro actuaba como el principal enlace de Chambonet en las regiones del Ebro, Montsiá y el Maestrazgo. Mientras Chambonet intentaba organizar una insurrección armada desde el exilio, Vizcarro se encargaba de preparar el terreno y reclutar voluntarios para conformar nuevas partidas.
Vizcarro era consciente de que el vinarocense Chambonet y El Serrador (Jose Miralles Marín) de Villafraca del Cid, eran los únicos líderes que quedaban en el Maestrazgo capaces de reorganizar la guerrilla, dado que el General Cabrera se había trasladado de Francia a Inglaterra.
Chambonet estaba en Francia y El Serrador aunque la guerra había terminado oficialmente, continuaba luchando de forma irregular en el monte negándose a rendirse, perseguido y sitiado por las fuerzas isabelinas El Serrador y los pocos hombres que le quedaban en su partida fueron muertos por los isabelinos cerca de Benasal.
El Serrador y su facción en abril de 1836 ya estuvo a punto de tomar Vinarós, pero la intervención de soldados franceses que acudieron en auxilio de la ciudad lo impidieron, así relataba el periódico El Español de mayo de 1836 el suceso :
" Escriben de Vinaroz que al acercarse á aquella villa la facción del Serrador , el alcalde pidió auxilio á una de las corbetas de guerra francesas que cruzan la costa. Accediendo á su solicitud, dispuso el comandante del crucero se acercase á Vinaroz uno de los buques de guerra para protegerla en caso necesario.La facción no pudo penetrar, y se retiró después de haber cometido los escesos que acostumbra en las inmediaciones, quedando á los habitantes de Vinaroz la agradable certidumbre de la franca y leal cooperación del gobierno francés en favor de la justa causa y contra los enemigos de nuestra libertad , los cuales siempre hallarán en estos fieles aliados un torrente al dique de sus maldades en todos los sitios á donde los llame la necesidad, en conformidad al tratado de la cuádruple alianza.."
Dos meses mas tarde ese mismo periódico alertaba de que Vinarós a pesar de ser una ciudad netamente liberal cada día aumentaban las simpatías por los carlistas, textualmente decía :
" Los facciosos crecen cada día en Vinaroz, entre nosotros todos mandan y nadie se entiende, los nacionales solo piensan en dar palos a la gente honrada labradora que todos son carlistas, muchos labradores de Vinaroz se han unido al Serrador y a Chambonet"
Vizcarro tras su arresto, fue conducido a Vinaròs, y entregado al comandante de la Milicia Nacional, Wenceslao Ayguals.
En Vinarós el gobierno liberal decidió aplicar una justicia expeditiva para sofocar el incipiente brote insurgente. Vizcarro fue fusilado en Vinarós por los milicianos liberales tras negarse a delatar la ubicación de sus hombres y los planes exactos de Chambonet. Su ejecución no solo frustró la formación de su partida, sino que desmoralizó a los partidarios carlistas de la zona, dificultando definitivamente el regreso de Chambonet al "monte" durante aquella campaña.
El cadáver de Vizcarro fue expuesto al público en la población dos dias como medida de escarmiento y demostración de fuerza ante los simpatizantes carlistas de la comarca
MUERTE DE CHAMBONET, ¿EN VALENCIA O VINARÓS?
El 27 de junio de 1843, estalló una rebelión en las calles de Valencia. Se trató de una sublevación armada organizada por una coalición de moderados y progresistas, unidos por el descontento ante el gobierno autoritario de Espartero. Valencia se convirtió en uno de los epicentros de esta revolución nacional, marcada por crudos enfrentamientos y muertes. En aquel clima de caos, comenzó a circular el rumor de que Chambonet había sido asesinado en una calle de Valencia; su nombre infundía tal respeto que su supuesta muerte fue recibida por muchos como una liberación.
No obstante, existe otra versión de los hechos que sostiene que Chambonet no halló la muerte en Valencia, sino en Vinaròs, donde falleció de una neumonía. Por aquel entonces, los liberales ejercían un control absoluto sobre sus pasos y cada uno de sus movimientos.
El hijo de Chambonet, también llamado Román, vivía en Vinaròs junto con su madre, natural de Cervera del Maestre. Creció bajo la sombra de la figura de su padre, optó por la docencia. Tras convertirse en maestro de escuela, abandonó su localidad natal para ejercer su profesión en Tortosa y Amposta. Lo único que permanece como una certeza histórica es que aquel hombre, Chambonet, que en su infancia sirviera como monaguillo en el convento de San Agustín de Vinaròs, que comenzó bajo las órdenes de Forcadell, pero su audacia hizo que el General Cabrera lo moldeara a su propia estatura militar, exhaló su último suspiro en 1843, apenas tres años después de que el silencio de las armas pusiera fin a la Primera Guerra Carlista. Pero tres años más tarde de morir Chambonet, el destino rasgó el velo de la paz y una una segunda contienda entre isabelinos y carlistas volvió a teñir de sangre los campos.
EL LEGADO CULTURAL FAMILIAR : LOS BISNIETOS
Resulta curioso que los bisnietos de los dos destacados líderes carlistas vinarocenses, Cosme Covarsí y Chambonet, alcanzaran la gloria en el mundo del arte tras rumbos vitales opuestos: los Covarsí abandonaron Vinaròs para establecerse en Extremadura, mientras que los Bonet se asentaron en Cataluña.
El bisnieto del primero, Adelardo Covarsi, se convirtió en un pintor extremeño de enorme prestigio. Su carrera estuvo jalonada por galardones de la máxima relevancia, entre los que destaca la Medalla de Honor en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1948 por su icónica obra El montero de Alpotreque. Previamente, ya había cosechado éxitos con segundas y terceras medallas por lienzos como Otoño en Extremadura o Cosarios portugueses. Su talento trascendió fronteras, obteniendo medallas de oro en las exposiciones internacionales de Panamá (1916) y la Iberoamericana de Sevilla (1929).
Más allá de los pinceles, Covarsí recibió los más altos honores institucionales: fue nombrado Hijo Predilecto de Badajoz, Caballero de la Real Orden Militar de Nuestro Señor Jesucristo de Portugal y académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Hoy, Badajoz mantiene viva su memoria a través del monumento Los Monteros en el Paseo Fluvial —obra de Juan de Ávalos—, un busto en el Parque de Castelar y la Escuela de Arte que hoy lleva su nombre. Incluso su panteón en el Cementerio de San Juan es reconocido por su valor histórico y cultural.
Por su parte, el bisnieto de Chambonet fue Román Bonet Sintes, conocido internacionalmente bajo el seudónimo de Bon. Considerado uno de los caricaturistas e ilustradores más brillantes y populares de la España del siglo XX, Bon despuntó desde una edad asombrosamente temprana, logrando una medalla de plata en un concurso de aprendices con solo doce años. Su consagración definitiva llegó con la Medalla de Oro en la Exposición Internacional de Artes Decorativas de París en 1925 y, poco después, con el máximo galardón en el concurso de carteles de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929.
Precisamente en dicha cita barcelonesa, Bon se convirtió en un fenómeno de masas gracias a su famosa caravana-estudio, erigiéndose en una de las atracciones más comentadas del evento. Hoy en día, su legado como referente del humor gráfico y la ilustración se custodia en instituciones de primer nivel, como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y el Museu Nacional d’Art de Catalunya.
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FUENTES :
Archivos Históricos y Oficiales
- Archivo General Militar de Segovia
- Archivo de la Diputación Provincial de Badajoz.
Prensa de la Época (Siglo XIX)
- El Eco del Comercio
- El Español
- El Piloto
- El Vapor
- Diario de Tortosa
- Gaceta de Madrid
- La Abeja
Bibliografía y Monografías
- Anónimo [Firmado como "Un Emigrado del Maestrazgo"] – Vida y hechos de los principales cabecillas facciosos de las provincias de Aragón y Valencia desde el pronunciamiento carlista de Morella en 1833 hasta el presente. Valencia: Oficina de López, 1840.
- González de la Cruz, Rafael – El vengador y la sombra de Cabrera. Refutación del Tigre del Maestrazgo o sea de grumete a General, historia-novelada de D. Wenceslao Aygual de Yzco. Madrid: Imprenta de Hernández, 1849
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